sábado, 16 de mayo de 2009

Un día, una vida, un lugar, y un final



Abro el libro que leí hace unos días y me encuentro con este trozo que me gustaría compartir:

Una vida sin misterio es una vida desprovista de poesía, incapaz de acoger profundamente la belleza. Una vida que se mira en el espejo y, remirándose, ya no puede hacerse preguntas.

"Cada palabra es una semilla",
Susanna Tamaro
.

Así me pasa con las cosas, me pregunto ¿por qué ese árbol con esa forma?, ¿por qué la flor tiene esos matices de color?. ¿Por qué las mariquitas tienen puntos negros o porqué la vida es transformación, movimiento..?. ¿Qué es el alma?, si ni la veo ni la toco.

Preguntarme tantas y tantas cosas es lo que me hace estar viva. Comunicarse y encontrar a alguien que sea capaz de responder o de crear más incertidumbre es también parte del juego.

Y nos hacemos viejitos, mejor, ¿Quién desea volver a nacer?.

Un día, una vida, un lugar, y un final.

1 comentario:

Marta dijo...

Mira que a veces uno se hace preguntas y desearía no hacérselas para no acabar rompiéndose la cabezota... ¡jaja!
Pero no me imagino una vida sin preguntas. Le fallaría el motor. Las respuestas son gasolina.