viernes, 8 de mayo de 2009

La verdad


Hace un tiempo en el que la cabeza era un hervidero. Mientras caminaba planteaba discursos que se masificaban de incongruencia. Pintaba una vida diferente, al borde de un “ahora no se puede” que siempre castigaba. Una actitud extraña, o no tanto, si bien echando la vista atrás nos encontramos con penas capaces de cerrar el presente. Sin embargo, hay quien dice que existen los milagros, algo que en veinticinco años de vida no he podido ser testigo. Si existen o no, queda para aquél a quien le sucedió.

Leer es un espacio en armonía, cultiva, cuida, y ayuda a crecer. A menudo me pregunto, ¿qué es lo que realmente importa en esta vida?, ¿qué hago aquí?, y leo.

Desde bien pequeña me gustaban los cuentos, escribir, pintar y leer. Mis estudios nunca fueron de gran relevancia, más bien eran, y ya. Es ahora cuando pienso que no tengo unas gafas sobre mi nariz, sino simple curiosidad. Crecemos, curioseamos, nos inquietamos, seleccionamos y aprendemos. Así llegamos a nuestra verdad. Ahora ya sólo queda contarla.


Comienzo.

5 comentarios:

J. dijo...

Vuelves.

Y cómo vuelves.

Fantástica.

En forma.

Qué ganas de leerte.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Los comienzos son buenos, sirven para quedarnos con lo bueno y para eliminar lo malo. Son tan buenos como leer. Y como pensar.

Espero que las cosas te vayan bien desde ese comienzo. Y me alegro de volver a leerte por aquí, que se te echaba de menos...

Marta dijo...

Curioseamos, curioseamos... ¡jeje!

Te estábamos extraniando, giputxiii...

am dijo...

Eso, comienza. Cada vez que sea necesario.

Qué gusto que vuelvas!

Leyre dijo...

¡¡¡Un abrazo enorme para todos!!!