
Ayer fue un día bonito. Mientras caminaba despacio por la orilla de la playa encontré un par de piedras que me llamaron la atención. Recordé que hace muchos años regalé a mi padre dos piedras.
En aquella época era una niña y alguien me explicó que si una mariquita aparecía de repente en la mano y recorría los cinco dedos, se podría celebrar una larga vida.
En aquella época era una niña y alguien me explicó que si una mariquita aparecía de repente en la mano y recorría los cinco dedos, se podría celebrar una larga vida.
A los días encontré la piedra con el tacto y la forma perfecta para pintar el insecto. Debajo apunté un te quiero en color negro. La otra piedra la pinté de verde.
Por varias circunstancias no pude darle el regalo a mi padre, pero con los años encontré las piedras en una caja de plástico transparente con una foto preciosa.
Mañana es su día, tan sólo diré una cosa:
Su día son todos los días de mi vida.
¡¡¡Felicidades a todos los papás!!!
3 comentarios:
Me sumo al deseo. Féliz día a todos los padres.
:)
Precioso, Leyre.
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