miércoles, 18 de marzo de 2009

La mariquita


Ayer fue un día bonito. Mientras caminaba despacio por la orilla de la playa encontré un par de piedras que me llamaron la atención. Recordé que hace muchos años regalé a mi padre dos piedras.

En aquella época era una niña y alguien me explicó que si una mariquita aparecía de repente en la mano y recorría los cinco dedos, se podría celebrar una larga vida.

A los días encontré la piedra con el tacto y la forma perfecta para pintar el insecto. Debajo apunté un te quiero en color negro. La otra piedra la pinté de verde.
Por varias circunstancias no pude darle el regalo a mi padre, pero con los años encontré las piedras en una caja de plástico transparente con una foto preciosa.

Mañana es su día, tan sólo diré una cosa:

Su día son todos los días de mi vida.


¡¡¡Felicidades a todos los papás!!!

3 comentarios:

Juan Rodríguez Millán dijo...

Me sumo al deseo. Féliz día a todos los padres.

am dijo...

:)

J. dijo...

Precioso, Leyre.