miércoles, 30 de abril de 2008

Los aitonas*



Me voy, despejo. Unos días. Necesito verles.


*Abuelos

domingo, 27 de abril de 2008

Antony & The Johnsons



Cada segundo es un trozo de arte. Escucharlo puede llevar a un buen momento de tranquilidad y si es con los ojos cerrados, mejor.

viernes, 25 de abril de 2008

Intrigas



Intento desmemorizar el acento gallego que me ha venido a la cabeza durante parte de la mañana, ¡qué he visto, leído, oído para estar pensando en gallego!, nada, entonces no entiendo.
Es lo mismo que levantar una mañana con una frase en la cabeza, te persigue. Hay un momento del día en que eres consciente de que llevas leyendo la frase en tu cabeza durante horas, te propones olvidarla y de nuevo te vas a la cama y se empeña en darte las buenas noches. Menos mal que al día siguiente parece haber desaparecido.

Pesadas pestañas


Apenas ha pasado un mes, o muchos, ella creyó entender, no tanto, o más bien nada, pero se acabó.
Y los finales siempre duelen, sea como fuere tienen sombra y silencio, huellas enfrascadas que se cubren de pasado, ese que a veces se hace presente y en el que resulta inevitable caer cualquier día a cualquier hora. Quizá se abra un horizonte nuevo y gigante en el que los días sumen en vez de resten, quizá dentro de un tiempo sonrían en un encuentro inesperado en el que ambos no logren sostener la mirada, o tal vez no, quién sabe si en cuestión de días él ya la ha olvidado. Ella no, más bien nunca, pero se acabó.

lunes, 21 de abril de 2008

El tiempo; cualquier cosa.


Coro es –mi tía- mi segunda madre, protectora. Cuando era bien pequeña y hacía alguna trastada se recorría media casa con la zapatilla en la mano hasta plantarla en mi culo. Recuerdo también su frase favorita: eres la mayor, tienes que dar ejemplo. También recuerdo el día que le espachurré un yogurt en la cabeza a mi prima. Era muy buena lo prometo, nunca rompía un plato, pero cuando tocaban el límite salía la euforia de dentro y encima me partía de risa corriendo por toda la casa. Pues bien, hoy me ha soltado esto:

- ¡¡Cuando salgas por esa puerta te voy a dar con la zapatilla, qué son esas cosas que estás diciendo, te has vuelto tarumba o qué!

- Voy a hacer cuarto de siglo, estoy atrofiada, ¡¡¡tú sí que estás tarumba!!!

- ¡Pero qué estupideces dices!

Y me hace gracia, así que acabamos desvariando la una con la otra.

El otro día fuimos juntas a hacer la compra.

- ¿Pero rapidito eh? Que a mi esto me agobia.

- Sí rapidito, yo cuatro cosas, ya ves tú, nada, en un minuto.

Como nos sobra la inteligencia, para no cargar con dos carros cogimos sólo uno y nos pasamos más tiempo peleándonos por él que haciendo la compra. Al final acabamos en la cola muertas de la risa, me hizo ir a la zona de textil a cogerle una chaqueta que le había encantado y que yo sin ningún reparo y a santo de nada, había vuelto a colocar en su sitio.

Tiempo: 1:30 para cuatro cosas, cincuentamil risas y ésta historia.

sábado, 19 de abril de 2008

Macho ibérico

Esta entrada va para mi compañero Jorge, porque es ibérico perdido, y ¡porque sabe masajear cabezas en momentos de estrés! Con cariño machete.

¡¡¡Feliz cumpleaños!!!



¡Dianiiiii!


Es la reina de la risa, el embrujo del escándalo, la mayor de las sensibilidades, la fuerza de la conciencia, la alegría de la huerta… La echo mucho de menos, pronto recordaremos todos los colores, porque nos hace- a muchos- la vida multicolor.

jueves, 17 de abril de 2008

Pétalos




“Cuando todo parece que marcha mal, ten en cuenta y puede ser que sólo lo parezca, por si acaso quédate cerca de mi…”

Hace un tiempo que encontré esta pequeña cita entre las hojas del cajón de mi escritorio. Intenté averiguar de quién era esto, un recorte en el que detrás, está mi letra con frases inteligibles. Nunca he podido saber quién lo redactó y porqué hoy lo tengo guardado como si fuera un tesoro.

Regreso a casa media hora más tarde de lo habitual, en el tren asoman nuevos rostros, parece otro día. Al llegar a mi calle, aminoro el paso fascinada por la luz que irradian tres simpáticos pétalos color violáceo que amenizan el gris de la acera. Compruebo que alrededor ninguna flor tiene un aspecto similar, así que los tiendo sobre mi mano, la armonía del lila, vienen conmigo.



Ahora escribo sentada en la rama de un ciprés, el agua cristalina abre con ondas de plata los destellos del sol, chocando a un ritmo constate que vence en la distancia, qué paz…


Ellos me han traído al aire libre, el cielo está despejado y la fina brisa alimenta el alma. Brillan aquellas palabras que no tienen terreno en un día duro, la belleza del entorno identifica las cosas sencillas, el aroma nutre los sentidos.



Ahora apoyaré la cabeza en la libreta y cerraré los ojos.

lunes, 14 de abril de 2008

Andrea y sus joyas


Andrea es la más pequeña de los hermanos. Toca el piano la mar de bien, es responsable y buena hasta la saciedad. La he visto crecer durante aproximadamente 8 años y ahora le quedan pocos centímetros para llegar a mi estatura. El cariño que desprende es inmenso.
Un día mientras le explicaba qué era a lo que me estaba dedicando estos últimos meses, cortó rápido la conversación y con un estallido de naturalidad apoyándose sobre mi tripa expuso:


- Quiero ser como tú.


Yo por supuesto le dije que le quedaba mucho tiempo para elegir su profesión.


Tiene 9 años, pensé, le encanta la creatividad, crea figuras, a cada sitio que vamos a comer o a cenar pide un folio para dibujar y ahora pinta cuadros. Pero lo más sorprendente de todo esto es que el otro día mientras celebrábamos el cumpleaños de su padre, escribió algo que no pude parar de leer, dos tres cuatro cinco veces.
Mientras los demás hablábamos de tonterías yo la veía pensar y escribir pequeñas frases con un bolígrafo azul. Asique asomé la cabeza sobre su hoja pero su reacción fue taparla con la mano.


- Andrea, ¿qué haces?


- Nada, escribir.


- ¿Y por qué no me dejas verlo?


- Noooo….me da vergüenza.


- ¿Cuando acabes me lo enseñas?


- Sí.




Pinchar en la foto.

jueves, 10 de abril de 2008

¿Caries, Pipis?


Kharen

Llegábamos a la estación de autobuses cogidas de la mano, esta vez había venido la tía, la abuela descansaba en casa.

Un abrazo inmenso que embriagaba el corazón de amor.

- ¿Me quieres?

- Mucho.

Con una mirada tierna colocaba los botones de su cazadora baquera.

- Pórtate bien

- Que sí…

-¿Seguro?

- Seguro.

- No comas chuches.

- Sí, bichitos bichitos…



PD: Media hora de teléfono contándole un cuento chino en el que le explicaba que los bichos de las caries eran como los piojos de la cabeza. Creo que nunca me había prestado tanta atención.

Radiohead

Porque la música hace que todo sea menos difícil. Hoy
envuelta en una capa de salitre acristalado, duermo tranquila bajo los brazos de esta melodía.

martes, 8 de abril de 2008

Cero


Se encuentra sin maleta en la estación del tren dirección París, le espera un largo viaje.
Stop en la estación de “La última vez”, su billete está caducado. Sale por la puerta del vagón y observa a su alrededor, aquel lugar lo conoce, él está allí.

Parir


Presento mis horas de trabajo. He parido. Aquí se ve un pequeño -mínimo- trozo, tierno, narizotas. Dará sus primeros pasos, tiempo al tiempo.

Colapso


El tiempo pasa volando. Abril aguas mil y toda la semana lloviendo, eso he visto en el telediario de la primera esta mañana.
No tengo tiempo para ver la tele, ni siquiera para reír, por eso los sábados he decidido todas las tardes andar en bici para comerme un foso de metro y medio y reírme de la vergüenza que siente una al caerse. Lo bueno es cuando te levanta un príncipe vestido de negro y te pregunta cinco veces seguidas a ver si te encuentras bien, esto pasa, qué le vamos a hacer. Si al siguiente sábado me acordara de su cara no estaría de más invitarle a un pintxo*, pero cuando pasan estas cosas una sólo quiere tragar tierra. Y así hice, tragar ortigas, zarzas y tierra. Buen manjar.



Pintxo: Tapa, rico rico.