miércoles, 3 de diciembre de 2008

El ordenador


Recuerdo el sonido del timbre. El primer ordenador, un regalo de mi padre. Se empeñó, o más bien, me empeñé. Le he dicho a X que venga para decirte cómo funciona y así aprendas a utilizarlo. Él te enseñará bien. Cuídalo que vale mucho dinero.

X. se presentó en casa a los pocos días para darme las primeras lecciones. Apuntaba todo en el papel, “C” dos puntos, barra, enter, el enter es muy importante, escape para salir , f1, f2, f3, flechita, control. Por aquel entonces no existía internet, ni siquiera el Windows, sólo conocía el ordenador por cinta que en alguna ocasión había utilizado para jugar en casa de mi tío, que al tiempo, acabé heredando.

Las clases de X fueron avanzando. Compré disquetes . Tienes que tener cuidado, porque si te vas a clase y tiene un virus, ese disquet lo llevarás a casa y al meterlo, contagiarás ese virus a tu ordenador. X era muy preciso en sus explicaciones, pero no siempre le hacía caso. Desobediente. Eres una inconsciente, ¿no ves lo que puede pasar?. Maldito virus y maldito todo.

Con el tiempo se convirtió en una herramienta de diversión, llegaba a casa y continuaba las clases con un programa que ni siquiera recuerdo. Mucha matemática, una tortuga, grados y grados. Lo mejor el comecocos.

En la universidad compré mi primer portátil con mucho esfuerzo y trabajo, cuídalo que vale mucho dinero. A la gente le daba por reír cuando me veía tapar cuidadosamente el teclado con un plástico muy suave para que no le entrara el polvo, cuando limpiaba la pantalla con un líquido especial, o cuando ponía el grito en el cielo si veía que alguien ponía un libro, revista, codo, brazo, sobre el mismo. Ahora sólo sirve para darme algún que otro disgusto. No va la disquetera ni siquiera uno de los aspas que lo ventilan, pero guardo su alfombrilla para que no le entre el polvo.

Después de todo sólo me viene a la cabeza la cara de felicidad que sintió mi padre cuando posó la pantalla sobre la mesa de cristal, le he dicho a X que venga para decirte cómo funciona y así aprendas a utilizarlo. Él te enseñará bien. Cuídalo que vale mucho dinero, sin ni siquiera saber que ahora, para bien o para mal, forma parte de mi vida.

9 comentarios:

J. dijo...

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Críptica dijo...

Esta entrada es especial. Tú y yo sabemos por qué. Tú eres especial y alguien te enseñó lo mejor: cuidar todo lo que tienes a tu alrededor, porque vales y valen mucho. Un besazo, campanilla.

Marta dijo...

¡Halaaaaaaaaaa! Es como el mío ¡jeje! deben ser primos o algo; se dan un aire con la manzanita... ;)

Leyre dijo...

J. ya sabes que tienes que hacer en reyes no?¿

Cuidar o por lo menos intentarlo, para otras cosas soy muy descuidada, que le vamos a hacer... Gracias reina!

Martukii, lo estarás cuidando también ¿no?, que me planto allí con el limpiacristales, tu verássss...!besoteee!

(sin número) dijo...

puff, me había olvidado de los ordenadores de cinta... Sólo he visto uno y era en casa se mi tío, una vez. No me explico cómo podía funcionar eso. Me gustó tanto que se lo pedí (por entonces no tenía ningún ordenador y yo flipaba). No me acuerdo que me contesto ...pero no lo tuve.

¡¡saludos!!

patzarella dijo...

ya ni me acuerdo de los disquetes.., jaja Lo cierto es que extraño mi mac :-(

Silvia dijo...

Cualquier cosa que tengamos hay que cuidarla y valorarla en su medida, sobre todo si ha costado dinero y esfuerzo comprarla.
Que es un ordenador de cinta?

Bss.

Leyre dijo...

Silvia, es un ordenador que en vez de utilizar diskets, se hacía con una cinta de cassete ( no sé bien cómo se escribe). Ya ves todo lo que se avanza en poco tiempo.

Sin número, entonces estamos en las mismas, mi tío sólo lo utilizaba para jugar.

Patz me alegro mucho que estes de vuelta, bueno con esfuerzo quizás vuelvas a tener otro, o puedas tener alguno accesible.

Jon, ilustrador dijo...

No los cuides, total siempre se suicidan inoculandose virus