domingo, 2 de noviembre de 2008

Abrazada a ti



Se hacía muy tarde y las horas con ella pasan como relámpagos. Está preciosa, pienso, y mientras habla le miro a los ojos, también preciosos, y su nariz, también preciosa. Sus rasgos ya un poquito arrugados pero graciosos, con tonalidades rosas, rozan las perfección de los 65.

Con ella no existe el silencio, sólo a veces, cuando nos vencen lágrimas de nostalgia, de todos aquellos momentos en los que querríamos permanecer inmóviles, disimulando que ha pasado el tiempo.

Nos enseña a ser fuertes. Ella es el verdadero ejemplo de vida, erguida, con la barbilla ligeramente levantada, nariz curva, sonrisa larga, fina y escurridiza.

Pienso en cuidarla, en cuidarla siempre.


4 comentarios:

(sin número) dijo...

¿hablamos de "mamá" o de la "abuelita"? Son figuras importantes..

¡Un saludo!

Leyre dijo...

La abuelita, figura importantísima. Estoy abuelada.
;-)

Marta dijo...

Cómo son las abuelas... Y qué sería de nosotros si no fuera por ellas...

am dijo...

Uf, las abuelitas son las mejores consentidoras exigentes. No sé cómo lo hacen, son magas!