
Se hacía muy tarde y las horas con ella pasan como relámpagos. Está preciosa, pienso, y mientras habla le miro a los ojos, también preciosos, y su nariz, también preciosa. Sus rasgos ya un poquito arrugados pero graciosos, con tonalidades rosas, rozan las perfección de los 65.
Con ella no existe el silencio, sólo a veces, cuando nos vencen lágrimas de nostalgia, de todos aquellos momentos en los que querríamos permanecer inmóviles, disimulando que ha pasado el tiempo.
Nos enseña a ser fuertes. Ella es el verdadero ejemplo de vida, erguida, con la barbilla ligeramente levantada, nariz curva, sonrisa larga, fina y escurridiza.
Pienso en cuidarla, en cuidarla siempre.
Con ella no existe el silencio, sólo a veces, cuando nos vencen lágrimas de nostalgia, de todos aquellos momentos en los que querríamos permanecer inmóviles, disimulando que ha pasado el tiempo.
Nos enseña a ser fuertes. Ella es el verdadero ejemplo de vida, erguida, con la barbilla ligeramente levantada, nariz curva, sonrisa larga, fina y escurridiza.
Pienso en cuidarla, en cuidarla siempre.
4 comentarios:
¿hablamos de "mamá" o de la "abuelita"? Son figuras importantes..
¡Un saludo!
La abuelita, figura importantísima. Estoy abuelada.
;-)
Cómo son las abuelas... Y qué sería de nosotros si no fuera por ellas...
Uf, las abuelitas son las mejores consentidoras exigentes. No sé cómo lo hacen, son magas!
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