
A través del cristal que separa el estudio de la terraza, transpasando los radios de las dos bicis que se apoyan sobre la pared, un gusano verde aterciopelado se reboza por el suelo, avanza de izquierda a derecha, o podría decir que retrocede de izquierda a derecha. Cada poco tiempo mi cabeza se despista hacia él y me imagino tertuliando la mañana gustosamente. Consiste en levantar la cabeza y hacerle gestos, él devuelve el saludo con la cola simultáneamente. Así , con leves esfuerzos, hemos intercambiado una miga de pan por unas cosquillas en el dedo.
3 comentarios:
Uff, los gusanos no me molan demasiado, creo que no hubiera dejado que me hiciera cosquillas en el dedo, jeje.
Bss.
Hola! A mi no es que me den asco los gusanos, es que no sé cuales tienen veneno... y ante la duda...
Buen título xD
Saludos!
A mi me dan asco, pero éste era de un verde tan fosforito y con la cabeza tan simpática, que no me lo pensé dos veces. Hay que ser selectivos...
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