- ¿Por qué siempre me acompañas a la puerta? pareces una madre.
- No sé, siempre lo he hecho, se podría llamar educación, qué se yo. ¿No te gusta que te acompañe?
- Me hace gracia, no estoy acostumbrada.
- Deberías, a mi me gusta que me acompañen.
- Al final vas a tener razón.
- Y el día que no lo haga qué, ¿eh?.
- Ese día no estarás en casa.
- No sé, siempre lo he hecho, se podría llamar educación, qué se yo. ¿No te gusta que te acompañe?
- Me hace gracia, no estoy acostumbrada.
- Deberías, a mi me gusta que me acompañen.
- Al final vas a tener razón.
- Y el día que no lo haga qué, ¿eh?.
- Ese día no estarás en casa.
3 comentarios:
Es cierto, es una de esos pequeños detalles que se echan de menos cuando, por la razón que sea, no se tienen... Disfrútalo.
Gracias por acompañarme,
un besazo guapetona¡
Acompañar. Una de las mejores cosas que se pueden hacer en la vida. Y de las más difíciles. Y tú lo bordas ;)
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