martes, 2 de septiembre de 2008

Soy artista


Berlín parece precioso, parece, porque nunca he estado allí. Sólo lo veo por fotos. Así me pasa con muchos lugares. Mi padre solía decir que no había nada más bonito que su Donosti natal. En cierto modo tenía razón, porque bonito es, pero quizá lo que lo hace bonito no es el lugar, sino quién está en él.

Hace cosa de una semana conocí a una persona admirable. Estaba trabajando durante las mañanas en un albergue. Me sorprendió por detrás, y como me encontraba muy atareada no quise hacerle mucho caso. Ehh.. disculpa, ¿cómo se llama?. Mi segunda respuesta fue, soy artista, pensando que solo así me lo quitaría de encima, muy ingenua por mi parte. Abrió sus ojos almendrados, ¿en serio?, yo soy músico, llevo tocando desde los 4 años, ¿y tú a qué te dedicas ?. Paré, porque me pareció que la respuesta daría para largo. Tras varios intentos de avanzar con el trabajo, pues estaba perdiendo mucho el tiempo a pesar de estar tan cómoda, no hubo nada que hacer. Salí de allí con una bolsa cargada de libros y cd´s de música clásica comprometiéndome a hacerles un hueco en mi casa hasta que él pudiera volver, ya que esa misma mañana marchaba sin rumbo fijo. Puedes quedarte con el que quieras, no me importa, pero cuídamelos.

Nada más llegar a casa los coloqué sobre la mesa del estudio, ojeé algunos, la mayoría en italiano. En el interior de uno de ellos, había dos hojas sueltas que al abrir cayeron sobre la mesa. Dos cartas, una de papá y otra de mamá. Las leí, después se me aceleró el corazón, pero las leí. Pensé que aquello no me pertenecía, pero a la vez me di cuenta de la autenticidad de aquella conversación, de que todo lo que dijo, habló, pensó, fue tan verídico como las cartas que yo me dediqué a usmear.

Parece mentira como a veces, según la cabeza, lo momentos, el lugar, podemos ser capaces de disfrazarnos, de parecer estar ocupados, ser invisibles ante alguien tan real.

En la fotografía, dos artistas en Berlín.

3 comentarios:

J. dijo...

Ser artista, qué negocio...

Gran historia!

am dijo...

Me dejas pensando mucho...

Dan ganas de no estar ocupada nunca, de tener tiempo para acompañar a esas personas tan reales.

Un beso!

Jon dijo...

Artistilla...