miércoles, 25 de junio de 2008

La presa


Recuerdo haber visitado muchas presas pero sólo acordarme de una, y ni siquiera eso, recuerdo trozos, mezclas. El Ford Orion, la fuente, peldaños que subían hacia la zona más alta, y un círculo de metal. Más que el recorrido y el paisaje, la permanente sensación de respirar fuerte, muy fuerte, analizar desde lo alto la belleza y lo extraño que me parecía todo aquello, porque cuando algo me parecía extraño lo analizaba detenidamente todo el tiempo que hiciera falta, sin hacer caso omiso a una llamada, veía el agua estancada al borde de un precipicio que nunca se abría.


- ¿Y por qué? -preguntaba- no entiendo.

- Cuando se llena mucho, abren las puertas.

Pero siempre las veía cerradas.

2 comentarios:

Marta dijo...

Cuando se llena mucho, abren las puertas...

:O

Besote

Leyre dijo...

¡jjajjaja!