miércoles, 11 de junio de 2008

7 puntas, 7 vidas.


Sin conceder un instante para responder, se dio la vuelta y se alejó a paso ligero. Ella le persiguió con la mirada hasta que su silueta se fundió bajo el cielo atormentado. La ciudad se iba desdibujando bajo telones de terciopelo líquido, otra vez un eslabón perdido, otra vez y tan alejada de todo, otra vez. Contó hasta cinco y comenzó a correr.

2 comentarios:

Marta dijo...

¿En la dirección adecuada o en la contraria? :)

Críptica dijo...

Leyreeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee guapa, guapa, guapa¡¡¡ gracias por los besos que me dejaste¡¡¡ sabes? odio las agendas¡¡¡ por eso siempre llevo las manos pintarrajeadas. Te dejo un abrazo, y te leo¡¡¡ Muá¡