martes, 13 de mayo de 2008

Pluriverso



La busqué entre la multitud, caminaba frágil, poco erguida, podría incluso afirmar que iba a coger el autobús de la línea H1, pero no, entró a la cafetería, apoyó su cabeza sobre la esquina de uno de los divanes apartando el mechón que caía lánguido sobre su rostro, y a los pocos minutos sacaba el cuaderno del bolso y pedía un café.

Después vinieron muchas más noches, momentos en los que su belleza se actualizaba a cada instante. Espero paciente el día en que todo sea casual, sin ir tras ella, desesperado por abrirme paso hacia sus ojos negros, modestos, tiernos. Averiguar qué escribe, por qué lo hace siempre bajo las luces abstinentes del Habana Café, a esas horas. Sueño con el punto del mapa donde se refugia sola en su silencio, que no es más que un silencio simulado, transformado en frases que llenan las hojas inacabables de un cuaderno negro.

2 comentarios:

Críptica dijo...

El encuentro con la persona misteriosa, que se adivina especial. Curiosidad. En el texto se adivina admiración y enamoramiento. Describes muy bien y das un tinte mágico a todo. Un beso Leyree¡

Leyre dijo...

Críptica, a quién no le gusta el misterio...Me alegro de que te haya gustado.

Un besazo!!!!