sábado, 31 de mayo de 2008

Espíritu de expedición.


Matías era una profesora muy mayor, eso fue lo único que le salvó, que me recordara a mi abuela, con lo cual había una obligación, pacto, trato conmigo misma para intentar entender y estar atenta a sus explicaciones. En aquellos años la estructura mental de mis matemáticas era igual a basura, no las soportaba. Problemas y problemas, bastante tenía con los míos, que no eran pocos. Mi familia paterna pasaba por grandes dificultades y eso hizo que en poco tiempo creciera a rasgos incontrolables. Empeñé todas mis fuerzas en explicarme qué era exactamente la vida.

Ese fue su gran objetivo, explicarme el porqué de las cosas, se empeñó en reducir mi grado de empatía con las matemáticas. Obviamente lo consiguió, pero no llegó hasta el final. Normal, pienso, si hay algo que me caracteriza es la tozudez. Acabé repitiendo curso, suspendí dos asignaturas. Muchos de mis compañeros pasaron con cuatro y cinco asignaturas pendientes y eso me desorientó. Y yo porqué a ver, porqué. La señorita Matías se encargó de que esto fuera así, me enteré al tiempo, quiso que empezara de cero en todo.
En ocasiones pienso que gracias a ella remonté la vida -mi vida-, los estudios, el espíritu de expedición, y digo esto porque investigué qué era lo que realmente me alegraba, con qué disfrutaba estudiando.

Javi fue el profesor con el que me topé al año siguiente, se encargó de sacar toda la fuerza creativa que llevaba dentro y de despedirme de una vez por todas de las matemáticas, pues a los tres años me encontraba en una facultad abarrotada de ventanales y columnas rosas, horribles, llena de gente rara, con una biblioteca que me producía cagalera y donde jamás pensé que iba a ser tan feliz.


De la señorita Matías ya no supe nada, pero guardo el mejor de los recuerdos.

4 comentarios:

Jon, un rarito dijo...

Gente rara dice... Yo también te quiero, antipática ;)

Marta dijo...

Entonces, tenemos mucho que agradecerles a la Srta. Matías y a Javi. Por tu espíritu de expedición. A ver si se nos contagia un poco... :)

Leyre dijo...

Jontxuuuuu menudo especimen!!!

¡¡Marta!!jajja pero si eres la number one de la expedición!

zocadiz dijo...

Y es que los buenos profesores marcan la vida, al igual que los malos!!! Es una gran responsabilidad...
Nos leeremos.