lunes, 21 de abril de 2008

El tiempo; cualquier cosa.


Coro es –mi tía- mi segunda madre, protectora. Cuando era bien pequeña y hacía alguna trastada se recorría media casa con la zapatilla en la mano hasta plantarla en mi culo. Recuerdo también su frase favorita: eres la mayor, tienes que dar ejemplo. También recuerdo el día que le espachurré un yogurt en la cabeza a mi prima. Era muy buena lo prometo, nunca rompía un plato, pero cuando tocaban el límite salía la euforia de dentro y encima me partía de risa corriendo por toda la casa. Pues bien, hoy me ha soltado esto:

- ¡¡Cuando salgas por esa puerta te voy a dar con la zapatilla, qué son esas cosas que estás diciendo, te has vuelto tarumba o qué!

- Voy a hacer cuarto de siglo, estoy atrofiada, ¡¡¡tú sí que estás tarumba!!!

- ¡Pero qué estupideces dices!

Y me hace gracia, así que acabamos desvariando la una con la otra.

El otro día fuimos juntas a hacer la compra.

- ¿Pero rapidito eh? Que a mi esto me agobia.

- Sí rapidito, yo cuatro cosas, ya ves tú, nada, en un minuto.

Como nos sobra la inteligencia, para no cargar con dos carros cogimos sólo uno y nos pasamos más tiempo peleándonos por él que haciendo la compra. Al final acabamos en la cola muertas de la risa, me hizo ir a la zona de textil a cogerle una chaqueta que le había encantado y que yo sin ningún reparo y a santo de nada, había vuelto a colocar en su sitio.

Tiempo: 1:30 para cuatro cosas, cincuentamil risas y ésta historia.

5 comentarios:

Marta dijo...

Ay, la zapatilla... Era una amenaza terribleeeeee. Menudos azotes ¡¡jaja!! Y la cantinela de la mayor y el ejemplo ¡¡ajjjjjj, pero qué pesadillaaaaa, cuántas veces la habré oído!! Con lo que molaba dar mal ejemplo ¡¡je!!

Juan Rodríguez Millán dijo...

Yo no tengo muchos recuerdos amenazantes de la zapatilla, no, je, je...

Da gusto tener relaciones familiares así, desde luego... ¡Cuántas historias te dejan!

Leyre dijo...

Marta la zapatilla era el no va más.Cuando la veía corriendo detrás mío era un ataque entre risa y pavor. Ahora veo que lo sigue haciendo con mi hermana pequeña y me muero de la risa cuando se la quita.Porque lo hace amenazante, luego es incapáz de hacer daño.Escuece, eso sí.

Juan me ha cuidado mucho durante mi infancia, por eso segunda madre, historias tengo para cansaros!Es un ejemplo de madre, lo será toooda la vida. Y lo de la zapatilla mejor, mejor que no tengas recuerdos de esos...!jeje besote!

Mariana :) dijo...

¡Jejeje! Genial...
Yo también soy la mayor,
saluds

Críptica dijo...

Jajaja a mí también me han calentado con la zapatilla, me daba por correr así que me la estampaban donde pillaban. Me has hecho reír. Un besazo guapa.