jueves, 10 de abril de 2008

¿Caries, Pipis?


Kharen

Llegábamos a la estación de autobuses cogidas de la mano, esta vez había venido la tía, la abuela descansaba en casa.

Un abrazo inmenso que embriagaba el corazón de amor.

- ¿Me quieres?

- Mucho.

Con una mirada tierna colocaba los botones de su cazadora baquera.

- Pórtate bien

- Que sí…

-¿Seguro?

- Seguro.

- No comas chuches.

- Sí, bichitos bichitos…



PD: Media hora de teléfono contándole un cuento chino en el que le explicaba que los bichos de las caries eran como los piojos de la cabeza. Creo que nunca me había prestado tanta atención.

1 comentario:

Marta dijo...

Menuda pedagoga grande estás hecha. Aunque la palabreja se las traiga. Pedagoga. Qué fea palabra ¡¡jaja!!