domingo, 23 de marzo de 2008

Papelajos


Hay cosas que resultan un poco tristes y que por desgracia se repiten una y otra vez. Dos personas se quieren, están tan plenos que deciden dar el paso al matrimonio, se aman tanto que al poco tiempo son papás, crece el bebé y deciden separarse. Bien, está bien, todos sabemos que el derecho a la felicidad es libre y que así debe de ser, o por lo menos es lo que pienso, pero cuando hay niños por medio una separación produce aún más tristeza. En los papeles:

Reunidos

Los esposos X y X

Manifiestan
Que contrajeron matrimonio en X fecha, de este matrimonio ha nacido una hija X de 6 años de edad.
Que ante la situación conyugal existente, los esposos han estimado oportuno solicitar la separación matrimonial de mutuo acuerdo.

El padre/madre puede estar con su hijo/a:

Quincenalmente: un fin de semana, desde las 10 horas del sábado hasta las 20 del domingo. Y una tarde en la semana en que no corresponda en fin de semana

Navidades y Semana Santa: 6 días, coincidiendo los años pares con los días 24 y 25 de diciembre y la Semana Santa, y los impares, con los días 31 de diciembre y 1 de enero, y la semana de Pascua.

Verano: un mes, coincidiendo los años pares con Julio y los impares con agosto.

Estas cosas son las que desbararajustan un trocito de vida, quizás por el derecho a ser feliz. Y se entiende, a la larga todo es comprensible, pero nunca deja de dar pena.

2 comentarios:

Juan Rodríguez Millán dijo...

Ayer mismo estuve con un amigo que vive en Alicante y que había venido a Madrid para dejar a sus dos hijos en casa de la madre, que vive aquí, en la capital. Me imagino que la distancia empeora bastante las cosas...

Es triste que la vida como la conocen esas personas se acabe con un papel. Un simple y triste papel...

Leyre dijo...

Es muy triste sí, tanto por la parte del niño como la de los padres. Y si encima entramos en distancias peor todavía. Lo único bonito que puede tener todo esto es que las dos partes se lleven bien.

besote!