jueves, 28 de febrero de 2008

Un día como todos


Dice que desde su ventana ve cómo danza la ropa colgada esta misma mañana, que a lo lejos brotan temprano las hojas de los árboles y que todas las mañanas al cruzar el parque pisa pétalos blancos que caen sobre una larga fila de escaleras. El invierno es ya una batalla perdida, quizás nieve sobre la luna nueva de mayo, ya no se sabe.


Clava a martillazos unas cortinas recién lavadas para que las seque el aire. Tras el cristal observa la poca gente que camina a orillas de la ría, sólo dos parejas, dos niñas, dos carrecoches, una bolsa llena de pan, cuatro manos que con delicadeza dan de comer a dos patos, sólo dos.


Dice que hace un sol rojo melocotón, se sienta sobre la barandilla de una enorme terraza y azota la imaginación al infinito.

2 comentarios:

patzarella dijo...

A mi me encanta cuando las cortinas se las lleva el viento mientras leo algo por las tardes...

Y a n o s t dijo...

Jo Ley, hace mucho tiempo que no escribo y ya ando algo oxidado.

Pero este no iba a ser un post menos y te voy a recalcar la envidia de poder ver doble, porque yo solo veo singularmente.

Pero tranqui, vamos a evitar ser pesismistas y para que no te preocupes, tan pronto pueda conseguirlo veré doble triple... ¿cuadruple se dice bien? y así hasta no saber cómo seguir que diría "tantas veces repetidas", porque un número más una aventura.

Aquí otro dedal de despedida algo oxidado ya, llevabas mucho tiempo que no escribías.