viernes, 8 de febrero de 2008

Tan pronto


Hace tan sólo una semana veía vacío cómo deambulaba por la vida, sin creer en lo que era. Partía un trozo de carne casi sin fuerzas, necesito encontarme a mí mismo, soy nada, no tiene sentido ver pasar la vida, es lo único que sé hacer, veo mis pies. La he querido, pero no es la persona de mi vida. Primero tengo que ser yo, no sé quién soy, soy totalmente gris.

Después de la cena, nuestro lugar. Un banco verde con la madera rota, invadidos por el olor de la mar, movimientos lentos de barcas que chocan contra el muelle y el faro a lo lejos. Es el sitio donde se llora, se ríe, se habla y se escucha. También está el silencio.

Ahora dice que se ha enamorado, después de 8 años en los que no ha podido ni si quiera pensar que eso realmente sucede. Tan pronto, tan poco tiempo para ser tanto lo que siente sin encontrar explicación alguna, no me lo puedo creer, la necesito, sólo la he tenido en mis brazos dos días, nunca he sentido nada igual. La miro a los ojos y me hierve el corazón, hablamos durante horas, ella está igual, sólo podemos sentir, no hay nada más que hacer. Hemos llorado. Nos hemos amado, sí amado, jamás podría pensar que pudiera decir esto. Quiero estar con ella, no sé lo que me pasa, no la quiero perder, sea lo que sea he conocido a alguien que me ha dado la vida, me da igual lo que pase.

Mañana visitamos el muelle, prepararé los brazos.

1 comentario:

Llanos dijo...

Jo Ley cómo la quieres, comprendo muy bien ese desagradable sentimiento de la añoranza cuando amas a las personas que por H o por B no pueden estar contigo, pero tienes la ventaja de la flexibilidad que tienes en el hogar, aún tendrás muchos días para poder disfrutar con ella, visitarla, hablar, llorar.

Solo espero que tus intervalos tristes sean breves, porque Leyre es vida alegre y como en toda vida, casi todo el tiempo respiramos y muy pocas veces contenemos la respiración.

Y sabes qué más, como no, otro dedal para tí.