sábado, 5 de enero de 2008

Nuestros Queridos Reyes Magos


Nos acostábamos pronto, alrededor de as 21:30, no sin antes dejar preparadas tres copas de vino sobre la barra de mimbre. En la esquina, un cubo grande de agua saciaba la sed de los camellos. A pesar del frío, la ventana entreabierta avisaba de la entrada de los Reyes. Ésa noche era aterradora. Cualquier ruido, golpe, incluso el mismo silencio suponía la gran incertidumbre.
Ella, tres años menor que yo, dormía tan plácidamente después de haber tenido como cada tarde la misma disputa, dónde colocar a los Reyes Magos.
Tania los descolocaba. No, es aquí, cerca del portal. Yo los colocaba. Que no, que te he dicho que no, que vienen desde Oriente, uno a uno. Cuando no cambiaba una oveja era el cerdo y cuando no, una gallina, siempre colocando. De ahí mis manías, pienso.

- Tania, ¿estás despierta? Creo que ya han venido los reyes.

Me asaltaban todo tipo de dudas, ¿Y si todavía no les ha dado tiempo a llegar?

- ¡Tania...despierta! creo que ya han venido, vamos…

En realidad era tal el miedo, que necesitaba una cómplice, por si las moscas. Temblorosa, lograba abrir la puerta de la habitación despertando a mi prima con la luz que entraba del pasillo.

- Mmmnn…-perezosa- ¿ya han venido?

- Shh….vamos, ven conmigo.

- Tú primera.

Cogidas de la mano y con los pies de puntillas- que suplicio- nos íbamos acercando hacia el salón. Al llegar al marco de la puerta, asomábamos poco a poco la cabezota.

En cada regalo ponía el nombre y una nota.

Para Tania: Soy el rey Melchor, espero que éste año te portes un poco mejor. Te quiero mucho.

Para Leyre: Soy el rey Baltasar, espero que te portes bien y le des ejemplo a tu prima. Te quiero mucho.

2 comentarios:

Juan Rodríguez Millán dijo...

Cuánta ilusión tenemos todos de pequeños, ¿verdad...?

Pero me ha asaltado una duda... ¿Gaspar no os decía nada...?

Leyre dijo...

jajjaj Si, Gaspar era para mi madre o mi tía. Siempre estaban todos. En cada regalo una nota.
Besos!