miércoles, 2 de enero de 2008

Mujeres, pero no, hombres, pero no, mujeres.


En Nochevieja conocí a dos chicas encantadoras. Parece que entre chicas es menos habitual decir estas cosas. El caso es que una era la hermana de un amigo, vive en Zaragoza y es fisioterapeuta. Le tengo un cariño especial porque su hermano siente adoración por ella y me ha contado muchas historias. He tenido que escuchar tropecientasochomillonesdeveces:

- Eres igual que mi hermana. La tienes que conocer.

Lo cierto es que hace tiempo, iba como una mecha a trabajar y me los crucé.
Mira Leyre esta es mi hermana, ¡Encantada, llego tardísimo a trabajar a ver si otra vez….!
En Nochevieja no se puede seguir una conversación coherente. Lo poco que pude escuchar fue: Sé que mi hermano está en buenas manos, a lo que yo respondí, ¿Ya estás mejor?.

Nomeacuerdodelnombre es otra chica que conocí durante la noche. Pusimos empeño en poner a parir -con ternura- a los hombres. Su novio -tercer encanto- estaba a dos pasos. La conversación concluyó con puntos de vista muy particulares. Fue divertido.

3 comentarios:

J. dijo...

Consigues que me imagine a los hombres pariendo, tú.

Leyre dijo...

Prepara la paridera, tú.

yanost dijo...

Ni con ellos ni sin ellos ese eterno dilema. Pero a mí me da igual, seguiré siendo un espíritu aventurero a la que de vez en cuando no pueda evitar alguna que otra lágrima.