miércoles, 23 de enero de 2008

La Dolce Vita


I

Aprovecho ratos cortos para poder escribir. Suelo visitar mucho a mi tía, mi segunda madre. Siempre le ha encantado leer, afición que ha heredado mi prima a la que resulta muy habitual verla leyendo a altas horas de la madrugada acompañada de una lamparita.

II

Me invitó a comer. Nos gusta escucharnos. Tras la sobremesa me fui a la sala y cogí varias enciclopedias. Una sobre cómo educar a los hijos, otra –vistarequetevista- sobre Países. Ésta última me impresiona tanto que es como si se activara un interruptor en mi más frágil yo y en cuestión de segundos me viera allí, perdida entre la Naturaleza, misteriosa y potente como la influencia que prepara a las hojas de los árboles para brotar cuando todavía se hiela el agua en los charcos.

- ¿Pero Leyre, qué estás haciendo con todos esos libros? ¿Qué escribes?

Durante aquellas horas flotaba entre dos mundos tratando de paralizar el ritmo de la vida, traduciendo palabras en imágenes, símbolos, sueños y fantasías, cosas que no encuentran un correlato en la vida que he convenido en llamar real, pero que considero necesarias.

Fotografía de Cris García-Moncó.

1 comentario:

Yanost el magete de Vadis dijo...

Hijos y viajes mmmm.... Son dos cosas muy difíciles de sostener. Pero no me malinterpretes, nunca aceptaré que sea imposible porque mi intención no es desanimar sino todo lo contrario.

La imposibilidad es solo una gran murralla en la mente de cada persona que solo puede ser salvada por la pasión, lo jodido es que siempre habrá otra muralla de los... bueno, eso. Pero mientras haya ese cálido carburante que nos motive, no son sino otra altura que saltar, mirar atrás y sentirte orgulloso de tus proezas.

Moitos Bicos
(que traducido al castellano es Muchos besos, y si se queda corto pues besitos y abrazos).