viernes, 11 de enero de 2008

Historias


I

Hoy llueve, la lluvia siempre da un poco de tristeza. Ella llena, a mi me vacía un poco.

II

Jose Ignacio fue el cura de mi barrio. Hace años que fue destinado a Salamanca y ahora reside en Barcelona. Ha ayudado a muchísima gente, entre ellos a mi padre. Serían pocas las palabras para agradecerle lo que hace por miles de personas, es un gran hombre.


Todos los años recibimos su felicitación.


Estimados amigos. Una vez más, casi sin darnos cuenta ha llegado la Navidad y como quien dice, no habíamos aprendido a poner el numero del año cuando tenemos que corregirlo por el 8. Suelo tener la suerte de poder acercarme por esas tierras algo más que para visitar a mis antiguos amigos de Salamanca y en cierto aspecto, también me suelo encontrar con la alegría de poder saludaros a bastantes, cosa que no hace que se pierda el contacto.
Pues bien en estas entrañables fechas me acerco a vosotros para seguir pidiendo al Señor todo lo mejor para cada uno de vosotros, de vuestras familias y de cuántos nos son queridos. Que disfrutéis de unas fiestas muy alegres y familiares y que el nuevo año 2008 nos traiga lo mejor.
Las dos bodas, me ofrecieron la posibilidad de poder disfrutar de unos pocos días en tan querido barrio. Ni qué decir tiene que cada vez que uno se acerca por ahí se encuentra mejoras preciosas. Es una suerte enorme que entre todos, se vaya consiguiendo un nivel mejor. Que eso no lleve a separaciones y enemistades sino a trabajar conjuntamente en pro de dichas mejoras y de una cada día mayor fraternidad.
De mi vida no os puedo decir nada de especial. Seguimos los cuatro compañeros en los hospitales de los que nos encargamos y de la iglesia que tenemos en casa, en esta ciudad tan pequeñita en que ves de todo menos gente de por aquí y con los pros y contras que eso conlleva. (…)


III

Como cada año, se celebraba el teatro navideño en la pequeña parroquia que está debajo de mi casa. Mi tía, que por aquel entonces era catequista, siempre acababa convenciendo a cualquiera de que si faltaba algún papel, su sobrina lo interpretaba. Así que ese año -sin tomarlo ni beberlo- me tocó de paje. Jose Ignacio se lo pasaba pipa mirándonos las caras antes de salir, no pasa nada, ya verás, va a salir bien.


Descompuesta y con cara de paje, dije mis cuatro palabras.

5 comentarios:

Jon dijo...

A mi los curas siempre me han parecido como lo que algunos dicen de las mujeres.

Por separado, son gente encantadora, excepcional, pero en cuanto se juntan muchos nada bueno puede salir de ahi...

Entrañable historia Leyre, estás que te sales últimamente, como se nota que has recargado pilas!

Besos!

patzarella dijo...

¿Y bien?, ¡Anda!, ¡una foto de paje!

Leyre dijo...

Esto de los curas es complicado. Yo digo que es cura, por que lo es, pero para mi es más que eso, es un ser excepcional.

Jontxu, lo mejor de todo esto es que el grupo era de niños pequeños, valor a esa edad para salir. Y mi prima la enchufada de Melchor.


Patza! Pues no sé si hay fotos, pero seguro que alguna se esconde en algun cajón perdido. Bien sí, cuando acabó.
Nunca he servido para ponerme delante de mucha gente, me abrasa el cuerpo.

yanost dijo...

El tema de los curas es muy sencillo el cura que es cura como manda los canones se pueden juntar con quien quiera y son la parte más humana de la sociedad (sea de la religión que sea) ahora bien "lo que es de Dios para Dios y lo que es del Cesar para el Cesar" ningún cura debería hacer el más mínimo amago de meterse en política ni ningún tipo de incitación pública. Solo hay que ver el caso de Gandi, una persona espiritual a más no poder y siempre consideró que los gobiernos han de ser laicos.

Un besote

yanost dijo...

PD: EL dibujo que has puesto en el comentario me ha gustado, es muy simpático.