viernes, 18 de enero de 2008

Al pedal


Kharen está malita. Pulula por la casa con una tos ronca que dan ganas de desatascar, quizás provocada por el viento sur que surge con la única intención de dar rienda suelta a virus. Para cuando nos damos cuenta se siembran en el cuerpo pisoteando las defensas. Hoy mantenía su conversación inmóvil por teléfono prometiéndole que si mañana o el domingo mejora, saldremos a andar en bici.

La estrenamos hace quince días. Tiene las extremidades flexibles, pero aquel día se mostraba asustada, no podía hacer todo a la vez, cambiar y pedalear. Hasta que poco a poco lo fue comprendiendo, coordinación. Se mantuvo alerta un buen rato. Atropelló a niños, señoras y farolas. Lo siento, está aprendiendo.

Al cabo de las horas me asombraba la sencillez con la que manejaba, hasta tal punto de perderla de vista, dedicándole primorosas procesiones por todo el camino.

2 comentarios:

Marta dijo...

Pobre Kharen. Un besote, muchos mimos y que se mejore.
Las bicis... Las rodillas raspadas, las manos magulladas, el manillar torcido...
Y un Ángel cuidándonos siempre, guiándonos con el sillín bien asido, levantándonos del suelo en cada caída.

Leyre dijo...

Eso es Marta, todo un Ángel, eso seguro. Gracias.Muchos besos...