lunes, 5 de noviembre de 2007

Felicidad


Siempre he querido hablar sobre la felicidad. Creo que tiene mucho que ver con la fidelidad a la vida, a la verdad o al pensamiento. Nunca depende de que alguien te quiera, no puede depender de que todo salga como esperas, sino de que aceptes lo que ocurra sabiendo o afrontando la respuesta.
Un día leí en un libro. El amante es aquel que es capaz de ir sacudiendo de su conciencia todas las actitudes egoístas que sin querer están instaladas en la profundidad de la mente.

No hay fórmula ni manera de vivir para encontrar la felicidad, yo diría que consiste en buscar esos momentos de placer, que tampoco es un resultado directo.
El caso es que ser feliz está en la necesidad de todos, un estado interior que se percibe cuando uno intenta ser consecuente con el reto de vivir el misterio de la vida; el premio es saber que todo tiene sentido.

5 comentarios:

Marta dijo...

¡¡Ayyy, Leyreeee!! ¡¡Gracias por tanto optimismo y sentido común!! Eres un crack :)

J. dijo...

No todo. Pero no pasa nada.

am dijo...

Eso, saber afrontar lo que venga. Es muy cierto, a veces cuesta lograrlo, pero si no costara no sería tan valioso, verdad?

Saludos

María dijo...

sisisisisisi eres un crack!!!. Totalmente de acuerdo!. La felicidad no viene cuando todo te sale como quería, sino cuando aceptas lo que viene... no solo lo aceptas... no sé decirlo, pero además de aceptarlo (que suena un poco estoico) hay que ilusionarnos con eso que viene, con el convencimiento de que va a ser lo mejor!!.

Sigue escribiendoooooo!!!!!!!

Anónimo dijo...

Estoy muy de acuerdo que un amante por el hecho de amar sea capaz de desvivirse por lo que ama con solo poner en duda su amor, mantenerlo o hacerlo envidiable. Para ello el egoismo no tiene cabida, de no ser así solo estamos hablando de una dulce droga que lo único que crea es dependencia a costa de llegar a una falsa felicidad.

Ay felicidad! Ese importante objetivo dogmático en la vida, presente mientras preservemos nuestras almas, pero también una gran incomprendida que solo se hace presente cuando te golpea fuerte y de lleno en la cara.

Se podría escribir mucho sobre ella y estas palabras no van a ser menos. Mi afortunada nariz es sensible a esos golpecitos que no son sino dulces llamadas de atención que me dicen "seguro que te va a gustar lo que te voy a enseñar" y contemplo esas maravillas como un niño de dos años abriendo por primera vez sus regalos de navidad.

Pero puntualicemos. ¿Es posible apreciar el blanco si solo queremos ver blanco? ¿el dulce si solo queremos dulce? ¿Amar habiendo solo amado? ¿Nada aceptando solo nada; que ya es algo?

Pues bien la felicidad más grande es aquella que después de haber estado sobresaturada ha salido de vacaciones sin decir ni pio y cuando vuelve, vuelve dispuesta a darte más caña para el resto de tu vida (o al menos para las siguientes vacatas que se tome). No solo ha de ser capaz de volver, también ha de ser correspondida; hay que tener el coraje de abrazarla y nunca rendirle cuentas por lo que ha hecho, ya que podría irse otra vez sin más.

Afortunadamente la felicidad solo se fue un par de veces en mi vida (un par de veces me refiero a dos veces puntuales, no lo pongo por poner)y cada vez que vuelve quiero más a la pobre y pienso que cada vez que vuelve está más contenta conmigo. Soy feliz, recalco, muy feliz, pero no más feliz que saber qué es poder saltar esos inquebrantables muros para conocer nuevas sensaciones que hacen de la vida más completa.

Termino por tanto: Todo lo que me hace triste y me deprime me enseña a ser aún más feliz en el futuro, pero no hay futuro si no se vive y dejas vivir y no se busca la mayor felicidad posible.

PD: Si pongo anonimato es para no vender un rostro sino para regalar unas palabras. Por favor, no pregunteis quién, solo haber leido y retenerlo si lo deseais, nada más.