lunes, 3 de septiembre de 2007

Mi gran libro


Nunca recuerdo quién me presentó a Madeline. Quizás fue un libro que me regalaron cuando estaba enferma o en algún cumpleaños.
Lo cierto es que recuerdo noches en mi cama, apoyada en la pared leyendo hasta adormecer.
El libro era grande, con rimas y muy breve. Las ilustraciones eran tridimensionales, cada página una sorpresa. Acabé memorizándolo.

Hoy cojo el cuento detenidamente como si fuera la primera vez que lo leyera. Paralizo la mirada en los dibujos abocetados y frescos, tan naturales como la historia.

Madeline es una niña que vive en un internado parisino. Un día por un fuerte dolor de tripa empieza a llorar. Sor Rosa acude y llama al médico. La niña es ingresada en el hospital. Al día siguiente todas sus compañeras le visitan y la habitación acaba llenándose de regalos. Cuando vuelven de nuevo al internado y se disponen a dormir, las niñas comienzan a llorar. Sor Rosa escandalizada, abre la gran puerta y pregunta qué es lo que pasa, a lo que todas responden que les duele mucho la tripa. Ante tal sobresalto les comunica, que gracias a Dios, ellas están muy pero que muy buenas.

Siempre me ha gustado leerlo. Tan sencillo, tan tierno.

3 comentarios:

J. dijo...

Me duele el hombro. Me he clavado un dedo índice. Espero regalos.

Leyre dijo...

Quejica.

Marta dijo...

Quisiera escaparme a algún sitio con un libro así.

Pasas una página y se derrumba un paisaje mientras se abre otro. Colores y dibujos. Cuentos de niños para niños

(y para niños grandes).