martes, 11 de septiembre de 2007

La frase, la recuerdo.


El sábado fue un día lleno de encuentros. Uno de ellos a la hora de la cena. Mientras comíamos los bocatas, él se sentaba para charlar. Recuerdo un choque similar durante las fiestas en el que se despedía con una frase de Van Gogh, para que yo la recordara.

Después de la primera botella de sidra, R. se disponía a pedir otra. Le explicamos que no sabía en que lugar se había situado, dos mujeres avasallando en una conversación tan rebuscada. Aguantó lo que pudo- demasiado incluso- se despidió de su cuadrilla, por lo menos un cuatro de hora.

Al final acabamos hablando de pintura. Tiene varias marinas e incluso otras obras que dejó en el olvido. Insistí en que que sería una buena idea que la retomara, pero acribilló con falta de dinero, tiempo y una situación complicada.

-Vale, desinterés

-No, no es desinterés, cada cosa tiene su momento. Tengo cerca de los 40 y sigo igual.

-Cierto

-¿Y en qué momento situaste la pintura?

-No lo sé, un momento en el que tenía las ganas, me gustaba pintar. Estaba a gusto entre cerveza, marihuana, café, día, noche, madrugada…Pasaba horas.


Me da pena escuchar estas cosas y más cuando estoy segura de que un empujón haría grandes maravillas. Quizás tenga razón en que existen etapas de ceguera, pero la inspiración se encuentra trabajando.

Vincent Van Gogh
Dos figuras en el bosque, 1890
Óleo sobre lienzo.
50 x 100 cm

1 comentario:

María dijo...

la inspiración hay que trabajársela!!

a mi tambien me da pena! ¿no le diste el empujoncillo?