sábado, 8 de septiembre de 2007

Kharen-Karolina en la familia


Yo ya veía cómo con un poco más de hábil persuasión por mi parte, iba a acabar convenciéndola de que me diera el último beso, sin el inevitable apretón de brazos, tira besucona en el cuello y mordisco en el cachete.

Esos ojos almendroalimonados, me vuelven loca.

No hay ni un solo trozo de carne que no haya besado desde que nació. Su tripa me sirve a veces de almohada, normalmente después de comer, regalándome caricias en la espalda. El pelo acaracolado disimula sus mofletes – maravillas divinas- con los que me suelo meter frecuentemente.

Es inútil comunicarse con ella cuando mira los Simpson o dibuja, su imaginación esta infectada de una cruel concentración. En muy pocas ocasiones acepta críticas, de hecho es muy eficiente. La última vez dibujaba una tarta de manzana, la cual puedo describir brevemente:

Cinco pisos de tarta (nupcial) y en la cima una manzana.

Por favor ¿quién podría ofrecer en la vida algo mejor?

4 comentarios:

Marta dijo...

¡¡Qué bonitoooooo, Leyre!! Me he "emocionauuu" toda... :)

Leyre dijo...

¡Martaaa,jjajaj que iba a hacer yo sin tus aplausos por dios!

María dijo...

aplaudo con Marta!! ¡¡¡lo que se disfruta de los mofletes ajenos verdad? jejeje algun día te prestaré alguno de mis hermanos pequeños... fliparías!! jajaja Había uno, que cuando era pequeño e iba sentado en la sillita los mofletes le temblaban por las "irregularidades del terreno"... aunque este ya está crecidito! jejeje

jon dijo...

Bueno Leyre, yo me imagino un niño de san ildefonso de esos... que algo tendrá que decir, ¿no?