martes, 28 de agosto de 2007

Te brilla el pelo


Cuando leas esto, sabrás que hablo de ti.
Nos unen varias cosas. Ahora cualquiera se llama Leire, pero resulta que nos distingue la “y”. Siempre he sido un poco especialita. Si te haría una descripción, posiblemente acabaría hablando de mí. Tienes suerte de tener la “i”, el punto es más original.
La verdad es que los síntomas de ser vecinas a veces nos acaban desequilibrando y entramos en un pensamiento suicida, porque no disponemos de más armas que la razón para combatir los sentimientos y acabamos pecando con lo ineficiente, pero al final recurrimos a -ésta sensación no es real- y nos entra la risa. En fin, cómo suena. Podríamos montar algo así como “el salón de las artes y las ciencias”, llevas a cabo el proyecto y yo invierto imaginación. ¿Bien, no?
La excusa para escribir esta pequeña historia es tu compañía, que evidentemente queda atrapada en un cuarto de hora como mucho y en el que entre idas y venidas de gente, da tiempo a conversar.

Calculo que en cosa de diez minutos asomarás la cabecita brillante y me harás el aviso de rigor con ese espectacular silbido.

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