jueves, 16 de agosto de 2007

Menuda bruja


Recuerdo una mañana de hace muchos años en la que recién levantada de la cama, fui hacia la cocina para desayunar. No encontraba la leche, con lo cual deduje que estaría en la despensa.

Y así fue.

De vuelta a la cocina, oí fuertes golpes en la puerta y pegué el mayor bote de mi vida tirando el cartón de leche al aire y corriendo hacia el cuarto de mi madre.

Temblando y con el corazón a mil, le dije que alguien estaba pegando golpes en la puerta y que querían entrar en casa. Mi madre abriendo un ojo y adormilada, me dijo:

- Leyre es la que limpia el portal, déjame dormir.

Resignada y todavía con el susto, miré por la mirilla y sí, la escoba era su arma letal.

1 comentario:

J. dijo...

Ya te daré yo escobazo.