martes, 14 de agosto de 2007

Estadio azteca




Reconozco que hasta hace cosa de unos años para mi era un hombre que pasaba desapercibido. Un güevo errante me regaló dos cds que pongo a veces cuando me ducho y cuando estoy un poco baja de moral.

Esta canción es una de las que más me anima.

3 comentarios:

el güevo errante dijo...

Y este güevo errante acalamarado, entre cabezón y burro, se estampará en tu cabeza.

J. dijo...

Quizá impida que el buevo se inmole para chafártelo en esa cabezota yo mismo.

Leyre dijo...

jajjaja
No me extrañaría nada, tú capaz...
Jota punto, Jota punto...