jueves, 5 de julio de 2007

Matamoscas


Estaba recogiendo la mesa cuando he oído un ruido y he girado rápidamente la cabeza mientras sujetaba uno de los platos:

-¡Zas!

El microondas.
Mi madre tenía la mano en la manilla de la puerta y apretaba fuertemente:

-¡Quien le mandaría meterse, va a morir!

Parecía una neurótica dándole vueltas a la ruleta para poner “tres minutos” y ver morir sin contemplación a una pobre mosca.

-¡Amá! ¡Te has vuelto loca!

-¡Si me denuncias se reirán de ti!

Todavía recuerdo a Matilda, la araña que regentaba una de las esquinas del baño de la casa de R.
La familia D, siempre ha sido muy peculiar. Adoran a los animales.
Yo sin embargo, no quitaba ojo, desde que entraba hasta que salía del baño.

Mi amoña opta por el método tradicional.

Trapo

y…

¡Zasss!

Siempre a la primera.

-¡Más vale maña que fuerza!

No hay comentarios: