viernes, 13 de julio de 2007

Descordinando




La tienda cada día es una locura, es muy grande. Cuando no pasa una cosa, es otra. Cada persona que aparece es un mundo.

Juan es muy peculiar.

La tienda se abre a las 4. A menos cinco me recoge en la rotonda que está cerca de mi casa.

Abrimos a y cinco.

Enseguida entra alguien; yo me pongo el chaleco y Juan cobra.

Me pongo a colocar unos juguetes, y de lejos veo que se acerca con unos walky talkies.

-¿Los abrimos?

-¡Venga va!

-Eso, y así los probamos, que parece que están bastante bien.

Ponemos unas pilas y empezamos a hacer el tonto, uno frente al otro.

- Juan, ¿me oyes?..Juan…me estas oyendo…A ver Juanete..

El talky de Juan no se oye, y probamos a que él salga de la tienda. Estamos a 30 grados y el sol pega de frente contra la cristalera.

- Leyre, ¿me oyes?...A ver, a ver…probando..¿me oyes?

Comienzo a reír, la cosa está cogiendo forma. Dos tontos hablando por unos talkys en horas de trabajo. Le oigo y contesto, pero veo que entra rápido sudando, con cara de nervio arqueando la ceja.

-¡¡¡Pero que me aso de calor…que locura…!!!¡Toma sigue tú y habla sola!

- Ya claro, yo sola, ¡pues ya lo que me faltaba!

Cojo los dos talkys y me pongo uno en cada oreja. Empiezo a simular una conversación.
Imagino a Juan en el baño, haciendo sus necesidades.

-¿Juan, cómo vas, vas bien?...¿cae ya el segundo?

-Noooo, esperaa.. que es que me acaba de salpicar…

No he podido seguir más la conversación, nos ha entrado la risa y ha sido el colmo de los colmos.

2 comentarios:

marcos dijo...

jeje. No te pega nada con esa cara decir esas cosas... que bien se lo pasan algunos

Leyre dijo...

La verdad es que Juan está como una cabra y me hace decir esas barbaridades, es del sur, y tiene mucho arte el hombre. Nos lo pasamos bien, pero a ratos.