lunes, 30 de julio de 2007

Acordes


Ella estaba recostada sobre el banco con los ojos cerrados, en posición fetal. Su cara era bonita; labios mullidos y rosáceos, ojos grandes y bien rasgados. Su pelo largo con tonos rubios aleteaba de vez en cuando con la brisa.
Mostraba una sonrisa esperanzada mientras movía suavemente los labios para cantar lo que escuchaba a través de los auriculares.

Una persona normal, un ser humano cualquiera que descansa o airea la cabeza tranquila, reposando.

Cerca, hay un guitarrista amable que derrocha simpatía; un gran músico. Tiene ojitos enfermos, pero puede ver. Parece mayor, su cara delata sufrimiento que equilibra con mesura.

Pregunta qué canción queremos escuchar. Nos canta.

Ambos esperan una cama, un desayuno, una comida y una cena, esperan la cola para lavar la ropa, esperan sobrevivir.

La música les ayuda a pasar buenos momentos.

2 comentarios:

marcos dijo...

La música de los callejeros cura las ciudades.

Leyre dijo...

Realmente nos cura a todos,a mi la primera. Quizá porque soy muy soñadora y cada canción me lleva a algún lugar, sea donde sea, pero acabo viajando.